Mareas

ada

Feminizar a política é traballar de verdade en horizontal e non en vertical

Desde a Marea Feminista queremos rescatar as verbas de Ada Colau no encontro das Cidades polo Ben Común, e apropiarnos delas para comezar este ano co firme propósito de feminizar a política, e non só con palabras senón con feitos, por iso compre ter presente cada unha das frases lanzadas, cada una das reivindicacións formuladas e cada propósito para un 2016 realmente feminista.

Con ilusión e con forza para ocupar o espazo político para as persoas, para todas.

Cidades polo Ben Común

Ada Colau

Boas noites… molt bona nit…molt bona nit i primer a tot moltes gràcies… moltas gràcies a totesi a tots vosaltres… i especialment al Xulio, i al Martiño que ells han fet d’amfitrions i que ens
hen fet sentir com a casa… moltes gràcies.

A mí me agradaría parlarvos intimament… cosa que no és fàcil en aquest lloc tan gran…

No es fácil en este espacio tan inmenso hablar desde la cercanía, desde la intimidad, pero eso es lo que me gustaría poder llegar a para compartir hoy aquí con todas y con todos vosotros.

Rita y otros compañeros lo han mencionado, evidentemente, fácil, fácil tampoco es, lo que estamos haciendo, hay que reconocerlo. En realidad ha sido épico lo que hemos hecho, que
los de abajo, los donnadies, los invisibles, los que no teníamos ningún teléfono de banqueros ni de grandes empresarios en nuestras agendas. Que hayamos ganado las elecciones en las
principales ciudades del Estado es épico.

Y nos lo tenemos que decir también, ellos lo tienen muy presente cada día,  y desde luego no nos lo ponen fácil, se ha hecho mención… tenemos un acoso y derribo mediático y de algunas fuerzas políticas cada día, hay cosas peores que esas.

Y oigo a un niño o niña, celebro que estén aquí hoy, niños y niñas, gracias por haberlos traído, gracias mamá y papá.

Yo como mamá de Luca, de cuatro años, que echo de menos, os lo que tengo que decir, eso es lo más difícil de todo esto, conciliar, y hay que decirlo, hay que decirlo.

Porque lo tenemos muy claro, tenemos muy claro que queremos hacer esto para poner la vida en el centro de las políticas públicas, para poner los cuidados en el centro de las políticas públicas, pero una cosa es decirlo y otra cosa es hacerlo, y nos lo tenemos que decir, y aquí todas nuestras concejalas asienten con la cabeza.

De momento el tema de la conciliación no nos está saliendo del todo bien, y hay que decirlo, hay que asumirlo, no lo estamos haciendo bien.

Yo estoy dispuesta a hacer un esfuerzo, y lo digo públicamente también para comprometerme conmigo misma, estoy dispuesta a hacer un esfuerzo durante un tiempo, durante unos meses, durante un año, porque hay que hacer un esfuerzo porque ahora es un momento histórico y hay que hacerlo. Pero tenemos que transformar estas instituciones y esta forma de hacer política. porque yo no voy a renunciar a la maternidad, os lo digo.

Esas madres, esos padres, esas niñas y esos niños, arriba!!!

Adoro a mi niño, adora a mi hijo Luca de cuatro años que está demostrando una comprensión más allá de lo razonable. Y no me quiero perder esta maternidad escogida y por lo tanto voy a luchar también por transformar esta forma de hacer política absolutamente enloquecida, donde para una alcaldesa, por ejemplo de una gran ciudad como Barcelona, tienes una agenda, que te la encuentras y que no la has hecho tú, de representación institucional que es absolutamente delirante e incompatible con una vida normal. Y por lo tanto hay que cambiarlo.

Más allá de los titulares, imprecisos, digámoslo así para que la prensa no se sienta atacada, más allá de las dificultades con la conciliación, que sin duda es lo más negativo de momento de esta experiencia, hay otra cosa también que quiero compartir. Que a mí, creo que no soy ingenua, creo que tengo décadas de experiencia de activismo, y hasta que no he llegado a la institución no me lo he encontrado, y me ha sorprendido, que es realmente las maldades de la política partidista, y ya no estoy hablando de corrupción, de falta de transparencia, que eso lo hemos dicho, lo hemos repetido y vamos a luchar por cambiarlo y tenemos herramientas para hacerlo. Estoy hablando realmente de la política partidista de aquella que pone los objetivos de un partido político por delante de los objetivos del bien común, de los objetivos de nuestras ciudades.

Estoy, os lo tengo que decir, estoy francamente decepcionada, porque me he encontrado con no todos pero con algunos partidos tradicionales que efectivamente públicamente dicen que quieren dialogar, que públicamente dicen que quieren trabajar por la ciudad y en privado te hacen negociaciones chaqueteras para intentar conseguir objetivos de partido, y quiero compartirlo con vosotros y vosotras.

Y eso también lo tenemos que cambiar,  estamos empezando a cambiarlo ya,  eso sí que lo estamos empezando, lo de la conciliación va más retrasado pero esto lo estamos empezando a cambiar, y se está mostrando.

A pesar de todo esto, a pesar de estas cosas no tan positivas. os tengo que decir que desde el 24 de mayo ni un solo día, ni un solo segundo me he arrepentido del paso que damos, de verdad os lo digo, no solo, no solo no nos hemos arrepentido, cada día me he despertado durmiendo poco, ilusionada, orgullosa de estar donde estamos.

Y os agradezco a todas y cada una de vosotras por hacerlo posible, porque estamos haciendo historia.

Desde nuestra imperfección, desde nuestras vulnerabilidades, como decía Pedro, desde nuestros límites, estamos haciendo la historia de las personas normales, porque eso es lo que tenemos de excepcional, como ya se recordaba, que somos personas normales tomando, decisiones por el bien común, algo que parece que hacía mucho tiempo que no se daba en nuestras instituciones.

Lo mejor de todo esto es muchísimas cosas en el día a día, que también las quiero compartir porque no me las quiero quedar para mí. Sería injusto que compartiera las malas y no las buenas. Lo más increíble y brutal es  desde el primer día  que me pare cada día gente en la calle, en el metro, en la calle, en las plazas, en los actos, gente normal, gente común, gente joven, gente mayor, gente pobre, gente de clase media, gente emigrante, gente que no se había sentido visible hasta ahora. Y que con orgullo me diga: por primera vez hemos ganado y estamos ahí.

Hacer visible lo invisible a las invisibles  es uno de los principales motivos de orgullo, pero luego hay mucho más, desde que hemos llegado a las instituciones hemos comprobado que efectivamente era cuestión de voluntad política. Y desde el primer día, más allá de lo que digan luego las portadas en los medios, desde el primer día hemos empezado a actuar sin parar, ampliando becas comedor para miles de familias, ampliando planes de de ocupación para miles de personas que llevaban años en el paro, ampliando las ayudas para el alquiler, parando la privatización de guarderías municipales, de todo esto no habréis visto portadas en el Estado pero todo esto es una realidad desde el primer día que llegamos a los ayuntamientos.

Y efectivamente quienes antes ocupaban ese lugar no lo han llevado muy bien, que llegáramos, es verdad, no han tenido un buen perder, de hecho les está costando todavía a algunos asumir que estamos ahí… y es verdad que muchos de los que estaban acostumbrados a estar durante décadas en el poder y que de repente se han encontrado unos intrusos desconocidos que jamás se habían encontrado en ningún cóctel, en ninguna recepción, en ninguna parte, pero quiénes son estos que jamás los hemos visto y están gobernando en nuestras instituciones… bueno, pues esta gente evidentemente acostumbrada al poder y a utilizarlo en beneficio propio no se ha resignado así como así, y evidentemente han tenido planes de desalojarnos de esas instituciones y no han podido hacerlo ¿por qué no han podido hacerlo? Porque no somos nosotros es la gente. En Barcelona somos once concejales de cuarenta y uno, un gobierno en minoría como no había habido nunca en la ciudad. Y sin embargo no han podido cuestionarnos. Porque no somos once concejales. Son miles y miles y miles de personas que han dicho: esto lo vamos a cambiar!! Y como eso es imparable.

Es la fuerza social, la fuerza social de miles de personas que han decidido dejar la resignación y demostrar que efectivamente las cosas pueden ser de otra manera.

Tengo una pequeña anécdota que también me gustaría compartir con vosotros para compartir este cúmulo de sensaciones de estos primeros meses. Recuerdo que antes de la campaña electoral incluso, hace ya no sé si dos o tres años, empecé a ser muy visible como portavoz de la Plataforma Afectados por la Hipoteca, y algunas veces iba a programas de gran formato deTele5, principalmente, a hacer tertulias que eran muy vistas por mucha gente en los sábados y cogía el AVE para ir y volver, coincidí con una tertuliana, que por pudor no diré el nombre, pero era una tertuliana muy conocida, muy muy conocida… y esa tertuliana me dijo:” ¿cómo no vas en primera…? no ves que la gente te conoce mucho. Tú ya no puedes ir en turista, porque si no la gente te estará molestando todo el rato.” Dije:”ya, es que a mí la gente no me molesta, es que yo soy gente.”

Me acuerdo de ella, me acuerdo de ella muy a menudo, no solo porque demostraba que efectivamente hay clases y que efectivamente hay mundos distintos, incluso paralelos que parece que no se tocan, desgraciadamente, pero no solo es una anécdota curiosa, es que justo eso, justo el hecho de ir cada día por la calle, coger el transporte, los trenes, el transporte público, que te pare la gente, te diga, te pregunte, eso es lo que nos da fuerza cada día para tirar adelante. Esa es nuestra fuerza, no tenemos ni el poder económico, ni el poder judicial, ni el poder mediático, pero tenemos la fuerza de la gente cada día y por eso amamos la calle que es nuestro lugar.

Hablar de estas cosas- no me quiero alargar demasiado porque sé que es tarde, y dentro de poco me van a poner la musiquilla. Así que voy terminando. – Hablar de estas cosas creo que tiene que ver con un concepto que podríamos llamar feminizar la política. Feminizar la política en el sentido, en el sentido evidentemente de que necesitamos muchas más mujeres, de hecho aquí solo estamos dos, también hay que decirlo, solo estamos dos, deberíamos ser más también aquí arriba, pero vamos llegando a los lugares de visibilidad, a los lugares de decisión política, y por lo tanto también es una cuestión numérica, pero no es solo una cuestión numérica. Es una cuestión de valores, de formas de hacer, es una cuestión de cambiar radicalmente los modos de nuestras políticas y de nuestras instituciones  en beneficio de todas y todos, de las mujeres y de los hombres, de las niñas y de los niños del futuro.

Feminizar la política tiene muchísimo que ver con lo que está pasando aquí, no es casualidad que esta marea imparable haya empezado en las ciudades porque son el espacio de la vida cotidiana y porque si hay que repensar nuestra democracia debemos hacerlo desde la cercanía desde el lugar donde nos encontramos, nos vemos, nos reconocemos, nos tocamos, nos interrogamos, y estas son las plazas, estas son las ciudades, y por lo tanto, no es casualidad que esta revolución democrática haya empezado en unas elecciones municipales. Como también pasó en la República hace unas cuantas décadas.

Pero hay más, las ciudades, como decía, son el espacio de la vida cotidiana, de la vida real, de la vida de las dificultades y de los límites, y también del pragmatismo, no?, porque tenemos que efectivamente hay muchas cosas que son muy complicadas, hemos llegado a los ayuntamientos, no es fácil, hay muchas cosas que dependen de leyes autonómicas, estatales, europeas, poderes económicos transnacionales, con lo cual no está todo en nuestras manos, no podemos ser megalómanos.

Sin embargo, debemos encontrar respuestas sí o sí,  porque las vidas están en juego en nuestras ciudades y por lo tanto no hay excusa que valga, hay que dar respuestas. Y en un momento donde los Estados en Europa son Estados fallidos que son incapaces de dar respuesta a las grandes cuestiones, como es que haya recursos para hacer grandes infraestructuras como estas pero en cambio tengamos a miles de familias pasando hambre o siendo desahuciadas,  ese absurdo,  o ese absurdo que es tener a miles de personas ahogándose en nuestro mar, y que el dinero de nuestra Europa se destine a blindar esas fronteras haciéndonos enrojecer de vergüenza. Ahí se demuestra que los Estados no están a la altura.

Igual que no lo están con las violencias machistas, una de las peores violencias estructurales que tenemos que causan decenas de asesinadas al año, que no hay ninguna otra violencia estructural que esté produciendo todas esas muertes, que si fuera cualquier colectivo sectorial.. médicos… no hablemos si fueran políticos del PP!!, pero, cualquier colectivo, cualquier colectivo que tuviera decenas de asesinados al año  implicaría una alarma institucional increíble, movilizaría todos los recursos  pero porque son mujeres  al Estado y al gobierno del PP le da igual.

Pero a las ciudades no, a las ciudades que somos el espacio de la vida cotidiana  y que debemos dar respuestas, nos movemos y nos estamos organizando, concejalas, alcaldesas, alcaldes y concejales, nos estamos organizando y estamos ya empezando a dar respuestas.

No me puedo alargar más, pero sí que quería decir otra cosa que para mí es esperanzadora y es ver que esto no solo está pasando aquí, en Galicia, en Cataluña, en el Estado, sino en toda Europa… con el orgullo de ser alcaldesa de la ciudad de Barcelona he empezado a hacer algunos viajes en Europa. Se está siguiendo con muchísima atención lo que está pasando aquí  y eso también lo quería compartir. Hay muchas otras ciudades que están pensando en las mismas claves, en renovar las formas de hacer política, poniendo las personas y los objetivos por delante de las siglas. Trabajando en red, dando las respuestas que no están dando los Estados, y por lo tanto, tenemos muchas alianzas para construir y para poner en red y esa también es una tarea que tenemos para los próximos tiempos.

Por supuesto, feminizar la política es lo que hemos dicho muchas veces pero que nunca está de más repetirlo. Es trabajar de verdad en horizontal y no en vertical. Es cooperar en lugar de competir. Es poner la sostenibilidad de la vida en el centro de las políticas públicas pero de forma concreta, no con discursos. Es practicar la autoridad que se basa en el reconocimiento de las relaciones personales, en el reconocimiento de los demás y no en la imposición del poder verticalmente desde arriba hacia debajo de forma represiva. Y es también el coprotagonismo, es decir, entender que la política, la democracia, solo va a ser posible, y un futuro va a ser posible, si todos y cada una de nosotras nos hacemos corresponsables, si cada uno pone su granito de arena, si entendemos que, efectivamente, esto es cosa de todas y de todos, allí donde estemos, y que tenemos y debemos aportar nuestro granito de arena.

Y eso también me lleva al momento que se acerca. El 20D. No podía acabar sin mencionarlo.

El 20D nos jugamos muchísimo. Nos jugamos muchísimo porque efectivamente estos proyectos de cambio que han empezado en las ciudades como decía, a quienes han estado instalados en el poder no les han pasado desapercibidos y ya nos han puesto como objetivo en sus críticas y en sus ataques  y por lo tanto lo que pase el 20D también para defender estos proyectos municipalistas que son los proyectos de todos y de todas va a ser esencial.

Pero es más que eso. Están pasando cosas inauditas, están pasando cosas que no habían pasado nunca. nos encontramos aquí Galicia, Valencia, Cataluña, Madrid, nos encontramos como hermanas y como hermanos reconociendo más que nunca nuestra diversidad y la riqueza de nuestra diversidad. La plurinacionalidad del Estado que el gobierno del Estado del PP y del PSOE han sido incapaces de reconocer durante décadas, pero que hoy la ciudadanía ya está reconociendo.

Y está Podemos, y está aquí Íñigo y también le saludo, está Podemos que, efectivamente, ha sido una fuerza valiente que en el ámbito del Estado ha hecho algo que era impensable hasta hace muy poco tiempo que es articular una alianza fraterna entre iguales, a nivel estatal, 5reconociendo la plurinacionalidad, las diferencias y la riqueza y la fortaleza de esa plurinacionalidad y esas diferencias.

Esa marea… Esa marea diversa, esa marea fraterna tiene que ganar el 20D, porque está en juego muchísimo. Está en juego nuestras ciudades. Está en juego el futuro. Está en juego feminizar la política. Todo esto que hemos estado comentando está en juego el 20D y está en nuestras manos.

Ah! Y una cosa más que quiero comentar para acabar, nos decían que no se podía, y pudimos, pero luego cuando llegamos a las instituciones, estaban todos los grandes poderes mediáticos, económicos, políticos, esperando que nos entrara un ataque de pánico, que falláramos, que nos desmayáramos, que saliéramos corriendo, y no. Nos hemos quedado, hemos gobernado y hemos demostrado que, efectivamente, se puede gobernar para el bien común, y no hemos perdido los nervios.

Así que si ya hemos demostrado que se puede… ahora no solo tenemos el derecho sino que tenemos el deber de llevar esta ola imparable, esta marea hasta el final porque hay una ventana de oportunidad que se ha abierto, pero habrá mucha gente con muchos intereses para intentar que se cierre esta ventana, y por lo tanto…

Ahora, más que nunca, desde la diversidad, juntémonos y demostremos, definitivamente, que

SÍ SE PUEDE!!

A Coruña 28N2015

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